El propósito del Marketing es que no haga falta "vender" la #vivienda 

Peter Drucker marcó para bien mis “ventitantos”, cuando andaba yo tratando de empezar a entender qué era una empresa. El camino de la vida me facilitó acercarme y conocer la orientación al mercado, verdadera seña de identidad del Marketing bien entendido. Y he aquí que a mis cincuenta, leyendo en el blog de Juan Sobejano una referencia a Amalio A. Rey en la que aborda lo que ellos llaman el “Consultor Artesano“, me encuentro con una frase de Drucker que no conocía y que me parece tan rica y actual que quiero compartirlo con quien desee beneficiarse de ella:  

El propósito del Marketing es saber y entender al Cliente tan bien, que el producto o servicio se ajuste a él y se venda sólo”

Está tan esencialmente bien expresado que lo único que cabe, además de transmitirle a la memoria de Drucker de nuevo mi agradecimiento, es que le saquemos todo el partido posible para nuestra gran labor profesional que consiste en “ayudar a comprar bien vivienda nueva”. 
Es tan apasionante el reto de llegar a poder interpretar cómo las personas pueden ser más felices en sus hogares y facilitarles las soluciones para que lo consigan. . . que tenemos un interesantísimo trabajo por delante: En cada momento, en cada lugar, con cada cliente y su familia, la labor requerirá poner conciencia en cada detalle que nos dé información sobre sus gustos y prioridades. Tenerle presente en nuestra vocación profesional, para que, sin esfuerzo la mayoría de las ocasiones, aprendamos de ellos a través de cada interacción. Al tiempo, nos miraremos nosotros mismos, porque somos esencialmente iguales: Qué nos place cuando estamos a gusto en nuestro hogar. Qué temores pululan por el aire y se materializan en nuestra mente en forma de miedo a la hora de hacer realidad la compra de la casa de nuestra vida. Qué precisamos en la relación con una persona en la que nos gustaría confiarle el papel de asesor en esta importante decisión. 
Tratar de seguir “vendiendo” es, además de inadecuado para la desconfianza y exigencia del cliente actual, totalmente inútil. Y habla sobre ello alguien que se gana la vida gracias a las decisiones de compra que toman los compradores de mis clientes promotores. 
Saludos de Prudencio